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Realizar compras, pagar servicios, cubrir gastos inesperados o darnos uno que otro gusto es parte de nuestro diario vivir. Debido a ello, la tarjeta de crédito se ha convertido en un instrumento de uso frecuente en nuestra actividad económica cotidiana.
Toda persona tiene objetivos particulares que, con un financiamiento adecuado, puede alcanzar en un período determinado. Al mencionar la palabra “deuda”, muchas veces se le atribuye una connotación negativa, y sí, hay que tenerles mucho respeto a las deudas. Sin embargo, si se gestionan responsablemente, estas pueden ser de ayuda para cumplir metas y permitir el acceso a productos y servicios, que, de otra manera no sería posible adquirir.
Ahorrar parece una decisión simple, sin embargo, en la práctica no siempre lo es. Muchas veces tenemos la intención de guardar dinero, pero terminamos postergándolo o usándolo en otras cosas, como salidas, antojos u ofertas con la idea de que en el futuro será más fácil empezar. Y no, eso no siempre significa que estemos manejando mal el dinero. A veces ocurre porque nuestra mente nos juega en contra.